Diálogo Edición N° 13
Asociación Internacional de Presupuesto Público (ASIP)
Crisis Global y Finanzas
Esta decimotercera edición analiza el estancamiento y la escalada bélica en Medio Oriente, examinando las motivaciones contrapuestas de Irán, Israel y Estados Unidos. El documento profundiza en cómo este conflicto se ha regionalizado, generando una crisis planetaria que golpea fuertemente a la economía mundial. Asimismo, se reflexiona sobre los daños colaterales que sufre América Latina (inflación, inseguridad alimentaria y volatilidad financiera) y los ineludibles retos que esto plantea para el rol del Estado y las finanzas públicas.
Conclusiones y Desafíos
Escalada en Medio Oriente
Las motivaciones contrapuestas de Irán, Israel y EE.UU. prolongan un conflicto militar que ha regionalizado la violencia y amenaza con generar una crisis económica a nivel planetario.
Vulnerabilidad Latina
América Latina sufre daños colaterales a través de choques externos, manifestados en reactivación inflacionaria, inseguridad alimentaria y severa volatilidad financiera.
El Nuevo Rol del Estado
Ante la transformación económica y el reordenamiento geopolítico, el Estado debe mantener el equilibrio necesario para evitar que los desajustes recaigan sobre el trabajo de sus pueblos.
Motivaciones contrapuestas de Irán, Israel y de Estados Unidos en plena escalada
Cabe asegurar en relación con la guerra de Medio Oriente, que por un lado libran Israel y Estados Unidos y por el otro Irán, se está prolongando mucho más allá de lo que podían imaginar los motores de ella. Una situación que se creyó por parte de los primeros, que Irán caería con apenas un par de golpes militares contundentes.
El panorama actual de estancamiento ha sumido a los tres principales contendientes en una escalada que ya ha regionalizado la violencia y que llega a una crisis planetaria que afecta la economía mundial.
Consciente de su inferioridad en términos convencionales, el régimen iraní parece haber decidido utilizar todos los medios a su alcance para mantener el control del país y para elevar su coste de rendición hasta un nivel imprevisible para los EE.UU. Por su parte, Israel, que desea dibujar el mapa de la región con ella como potencia dominante, dirige su actividad militar al Líbano. Se trata de eliminar a los principales líderes iraníes para provocar un colapso.
El Presidente Donald Trump, en busca del petróleo iraní y de frenar sus desarrollos en materia de política nuclear, tiene complicaciones para explicar que se ha metido en una guerra en la que no están en juego los intereses territoriales de su país. Por el camino que ha tomado, ha perturbado su propio proyecto MAGA (Make America Great Again), que nació de la sensación de miedo a una realidad que no era tal.
Está poniendo en juego sus políticas provocando una subida de precios de los combustibles y un aumento general de la tasa de inflación en el mundo, deteriorando la confianza en su país. Al extremo que puede depararle una derrota en las elecciones del próximo noviembre. Como resultado directo de los errores de valoración y a pesar de la abrumadora superioridad militar, los Estados Unidos acentúan sus políticas y su aislamiento internacional, incluso con Europa en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Por su parte, el régimen iraní obligado a entrar en un conflicto que no podía desear se encuentra metido en una guerra existencial. Eso explica las represalias sobre el territorio de Israel y contra las bases militares estadounidenses de la región, como son los golpes militares contra las instalaciones energéticas de sus vecinos árabes.
Al margen de la situación personal del nuevo líder supremo, Jamenei, Irán camina hacia una dictadura militar, con nuevos actores políticos, económicos y militares, casi tan poderosos como los de antes. Esto implica una mayor radicalización del régimen. No busca vencer. Es un conflicto convencional, porque su propia debilidad lo obliga a adoptar una postura defensiva, pero dispone de los medios suficientes y adhesiones para provocar un clima de temor generalizado ante sus enemigos, justo ahora que no están encontrando una respuesta eficaz. El estrecho de Ormuz, por donde pasa gran cantidad de petróleo, es el teatro de operaciones y será el motivo de futuras negociaciones.
Es decir, se puede llegar a un momento de estancamiento del conflicto que perdure en el tiempo ante la resistencia de uno y la sorpresa de los otros países. En este panorama, puede que en la mediación hagan que se paren las hostilidades, pero habrá altibajos. También falta escuchar las necesidades de Rusia y de China, aún fuera de este conflicto.
En definitiva, Irán no puede ganar la guerra pero sí puede provocar una crisis económica mundial. Estados Unidos no tiene el control de la situación, pero puede causar grandes daños y recomenzar una guerra que en su primera fase no logró el objetivo deseado. Aunque el Presidente Trump decida salirse proclamando una victoria, eso no significaría el final del conflicto. Israel, tras cruzar tantas líneas rojas sin coste alguno, tanto en Gaza como en Cisjordania, Siria y el Líbano, no va a parar hasta llegar al límite de sus fuerzas. Aún queda un largo trecho por recorrer para estos protagonistas y para los que a corto plazo intervengan para amortiguar los daños que el mismo está causando.
América Latina y la guerra internacional
Los efectos han sido profundos y multifacéticos manifestándose principalmente en los ámbitos económicos, políticos y sociales. Recientes conflictos, como la guerra de Ucrania y todo lo que sucede en Medio Oriente, han demostrado que la región, aunque geográficamente está lejana, es altamente vulnerable a los choques externos. Efectos económicos principales: inflación y aumento de precios.
Los conflictos suelen reactivar la inflación en la región, impulsada por el aumento de los precios internacionales de los combustibles y de los alimentos:
- Inseguridad alimentaria y energética: la guerra de Ucrania generó una crisis de fertilizantes impactando en la producción agrícola en países como Brasil y Argentina, además de encarecer la energía.
- Volatilidad financiera: el aumento del precio del petróleo obliga a la economía latinoamericana a reaccionar ante una presión inflacionaria mayor.
- Interrupción de la cadena de suministros: se producen problemas en el comercio mundial que afectan las exportaciones de materias primas y la importación de insumos claves para sus productos.
- Impacto político (realineamiento y posturas): los gobiernos de la región suelen verse presionados a tomar posturas políticas, a menudo alineándose o distanciándose de las potencias involucradas, como Estados Unidos o Israel. Esto incide según su origen fundacional.
- Dependencia externa: históricamente, como en la Primera y Segunda Guerra Mundial, ha sufrido interrupción del comercio con Europa, lo que forzó cambios en sus modelos económicos. La región se convierte en un tablero de ajedrez geopolítico con intervenciones y reconfiguraciones.
- Consecuencias sociales y aumento de la pobreza: la inflación importada reduce el poder adquisitivo de los hogares, elevando las tasas de pobreza y vulnerabilidad.
- Migración: los conflictos internos y las crisis económicas derivadas de tensiones globales pueden intensificar los procesos migratorios dentro y fuera de la región.
Por último, la Asociación Internacional de Presupuesto Público (ASIP), como organismo rector en materia presupuestaria de los Estados, manifiesta su profunda preocupación por la transformación que están sufriendo sus economías, lo que hace que el rol del Estado cambie fundamentalmente. Este nuevo rol avanza sobre las finanzas públicas de manera categórica, y se debe tener el temple suficiente para mantener el equilibrio y evitar que recaiga sobre el trabajo de los pueblos el mayor peso de los desajustes que conllevan estos conflictos.
Expresar nuestro deseo de que la guerra termine es repetir el anhelo de miles de millones de pobladores del planeta que están sufriendo este conflicto que muchos no entienden. Sobre todo en América Latina, donde aún no se produjeron estos problemas en forma plena por la abundancia del territorio aún sin explorar. Jamás se debe olvidar que el valor del territorio asociado es también su subsuelo. Éste, generalmente, trae más conflictos que el que se ve y se puede apreciar. La riqueza de las entrañas de la tierra, que son insumos de las nuevas tecnologías, va a continuar, y los países deben estar preparados en tanto no se logre un equilibrio mundial.
🌎 53° Seminario Internacional de Presupuesto Público
Tenemos el agrado de anunciar que el evento se realizará en Ciudad del Este, los días 17, 18 y 19 de noviembre de 2026. Próximamente informaremos más detalles, tratando fundamentalmente el acuerdo de la Unión Europea con el Mercosur y los cambios en los Estados como producto de la coyuntura global.
