03 – REVISTA DE LA ASOCIACION INTERAMERICANA DEL PRESUPUESTO PUBLICO – ASIP

Año I Caracas, Venezuela Nº 3
Julio 1974
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Significado y Trascendencia  de las Actividades de la Asociación Interamericana de Presupuesto Público (ASIP)

El Seminario de México

Tal como había sido anunciado, en el pasado mes de mayo, durante los días 5 al 10, se celebró en la ciudad de México el IV Seminario Interamericano de Presupuesto organizado por el Programa de Administración para el Desarrollo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), con el auspicio del Gobierno de México y la colaboración de la Asociación Interamericana de Presupuesto Público. Esta reunión presentó una nueva oportunidad para el intercambio de ideas y puntos de vista entre expertos y funcionarios gubernamentales de los distintos países de América Latina, además de servir de medio para estrechar vínculos entre la gran familia de técnicos profesionales preocupados por el mejoramiento estructural y funcional de la Administración Pública de nuestros países, especialmente en cuanto se refiere a la toma de decisiones financieras y su ejecución a través del instrumento presupuestario.

El diálogo técnico amplio y desprejuiciado es siempre fructífero, aun cuando sus resultados puedan no llegar a satisfacer todas las expectativas planteadas por los participantes. La discusión de determinado tópico siempre brinda la oportunidad de expresar inquietudes y aproximaciones desde distintos ángulos y en diferentes direcciones. La polémica es fuente de renovación pues permite revisar viejos criterios y crear nuevas y más variadas formas de análisis, sin lo cual todo cuerpo de conocimientos tendería a atrofiarse por pérdida de dinamismo crítico. El resultado de un debate no necesariamente tiene que expresarse en “posibles soluciones” para poder ser considerado exitoso. Más vale un buen análisis que una débil conclusión. Es más provechosa una pesquisa profunda y múltiple, que una recomendación apresurada. De allí que en el campo científico el resultado de la indagación sobre un problema muy frecuentemente conduzca, no a su inmediata y posible solución, sino a mayores y más complejas interrogantes acerca del mismo asunto, lo cual impone un mayor rigor y profundidad en la investigación.

La experiencia de México sirvió para revivir polémicas; para despertar viejas interrogantes; para tocar nuevamente temas ya tratados; para suscitar intenso debate sobre áreas vitales del complejo proceso de desarrollo latinoamericano; y sobre todo para llamarnos la atención una vez más acerca del hecho de que los problemas y situaciones son muchas veces más complejos de lo que creemos, que constituimos países que son una unidad y una diversidad al mismo tiempo, y que solamente a través de un riguroso proceso de investigación y análisis, cargado con toda la potencialidad científica de las ciencias sociales, es como pueden lograrse aproximaciones realistas y factibles a los fenómenos estudiados.

Todas estas realidades nos obligan a exigir cada vez mayores esfuerzos de nuestros especialistas, de nuestras instituciones y de nuestros Gobiernos. El esfuerzo por avanzar en la búsqueda de soluciones debe ser nuestra permanente preocupación. Lo que hoy hacemos seguramente podrá ser enriquecido mañana. La inconformidad con lo presente, en grado razonable, permite avanzar indefinidamente escalando hacia lo más complejo, para situarnos en una perspectiva móvil y dinámica que admita y genere cambios, que incorpore y deseche elementos de juicio, que en su continua búsqueda de las causas más profundas y las vinculaciones más complejas se abra a la consideración de categorías y variables de todo orden y a infinitas posibilidades de solución.

En México hubo un nuevo debate. Y vendrán otros más. Nuestra responsabilidad está en ir afinando criterios y centrando el diálogo sobre áreas vitales de nuestras realidades, haciendo del esfuerzo organizativo de las reuniones de técnicos una acción cada vez más productiva y trascendente, con el concurso de todos, y donde haya cabida a las más variadas y novedosas aproximaciones analíticas, enfrentando realidades y discrepancias con el mejor ánimo progresista y la firme voluntad de edificar.

 

La creación de la ASIP en el ámbito interamericano

El 27 de julio de 1972 culminó en la ciudad de Lima, Perú, una aspiración que venía gestándose desde mucho antes del Primer Seminario Interamericano de Presupuesto, celebrado en Caracas el año anterior. Especialistas de 19 países y de cinco organismos internacionales firmaron el Acta Constitutiva que creó la Asociación Interamericana de Presupuesto Público. La entidad, formada por personas e instituciones, viene a unir sus esfuerzos a los de otras organizaciones nacionales e interna­cionales empeñadas en mejorar el contenido y utilización del instrumental presupuestario público en favor de nuestros países.

Se agrega de esta manera un nuevo frente de indagación y búsqueda de soluciones, un nuevo núcleo pensante y actuante en el contexto interamericano. La iniciativa tomada ha despertado nuevas esperanzas en quienes, conscientes de la complejidad y trascendencia de los problemas presupuestarios de la región, aspiran a obtener de esta institución nuevas perspectivas, nuevos enfoques, nuevas y variadas dimensiones del análisis de nuestros problemas. De allí el gran compromiso contraído y la enorme responsabilidad por ofrecer ayuda mediante una acción coherente, orgánica y en función de objetivos y políticas diáfanamente determinados.

La Asociación congrega a personas e instituciones en función de trabajo para el progreso de cada uno de los países del área. El objetivo primario es, de esta manera, el mejoramiento de realidades concretas de los distintos países con la ayuda de la visión enriquecida que de esas realidades proporciona la perspectiva multinacional de un mismo fenómeno técnico: el instrumento presupuestario.

Dentro de este orden de ideas, la Asociación irá adquiriendo personalidad institucional propia, se irá convirtiendo en institución-concepto —y no en un mero producto estatutario—, a medida que vaya forjando una imagen técnico-estratégica de lo que debe ser su acción dentro del contexto interamericano, tomando para ello como base la especificidad de cada medio ambiente nacional y la globalidad regional en la cual éstos actúan.

 

La realidad interamericana como producto de las realidades nacionales

El contexto social, económico y administrativo de cada país constituye una realidad única de perfil propio. Lo que a veces parece ser una similitud entre un país y otro, por lo general oculta un trasfondo de enormes desigualdades. De la misma manera, lo que con frecuencia parecen ser diferencias entre realidades técnicas de distintos países, en el fondo constituyen un mismo tipo de problemas o fenómenos de raíz común. Es aquí precisamente donde la perspectiva multinacional y transnacional del análisis técnico y estratégico cobra su máxima validez y sirve de refuerzo —no de sustituto— del análisis “uni-nacional”.

De esta manera se logra una productiva conjugación del carácter transcultural del fenómeno técnico, con el carácter endocultural del fenómeno social, surgiendo así “lo presupuestario” como un complejo socio-técnico abierto a la indagación multi e interdisciplinaria de todas las ciencias sociales, ope­rando en distintos contextos nacionales.

La perspectiva analítica del fenómeno presupuestario como técnica (No es el propósito del presente Editorial abundar sobre la problemática conceptual en torno a la noción de ciencia, técnica, arte, tecnología, ciencia táctica, ciencia formal, etc.) actuando en un determinado medio socio-económico, se ve entonces reforzada con el enfoque analítico multi y transnacional, en la medida en que éste surge de aquélla como expresión de una globalidad mayor que enriquece el análisis nacional dándole así un verdadero carácter de totalidad analítica.

Planteado en estos términos, la globalidad del análisis a nivel regional no sería un simple producto deductivo sin sus­tentación empírica, ni una abstracción flotante sin asidero en la realidad. Por el contrario, constituiría una inducción objetiva y científica, basada en realidades nacionales debidamente diferenciadas y al mismo tiempo unida por un vínculo común: la técnica presupuestaria.

El análisis del fenómeno presupuestarlo (y la correspondiente estrategia de inducción de cambios) dentro de una perspectiva puramente nacional, es una condición necesaria pero al mismo tiempo insuficiente para la comprensión cabal y total de las limitaciones, alcances y perspectivas de la técnica en sí. Confinar el análisis a la sola experiencia nacional —y fijar estrategias de mejora dentro de esa sola perspectiva— reduce notablemente la versatilidad y el número de alternativas posibles para el perfeccionamiento técnico y su implementación. Ensanchar el ámbito del análisis viene a ser entonces un aporte de notable valor que contribuye poderosamente a la “factibilidad técnica” y a la “viabilidad socio-política” del instrumento presupuestario.

Este parámetro más general y complementario del análisis, aportado por una visión multinacional del comportamiento de la técnica supone, lógicamente, un fuerte ingrediente de inves­tigación tecnológica y social profunda y rigurosa. La técnica presupuestaria, analizada exclusivamente a la luz de una realidad local, tiende a agotarse dentro de las reducidas posibilidades de su propia concreción, privándose de la riqueza conceptual que deriva de un ámbito analítico mucho mayor.

 

El camino por recorrer

Como se desprende de las consideraciones anteriores, las actividades que debe desarrollar la Asociación Interamericana de Presupuesto Público adquieren notable significación. Es mucho lo que queda por hacer en favor del mejoramiento técnico de nuestros países, labor que difícilmente podrá darse algún día por terminada.

Fortalecer el contenido técnico-científico del Instrumento presupuestario y darle viabilidad en su contexto, constituye un verdadero desafío de la región a sus Gobiernos, instituciones y especialistas. Se necesita fortalecer la confianza de quienes han venido trabajando esperanzados en el logro de una aplicación plena y productiva del instrumento presupuestario en su más elevada concepción técnica. Pero esa confianza sólo podrá reforzarse si no se elude el cuestionamiento constructivo de los conceptos y estrategias, si se enfrentan con amplitud de criterio y frío realismo los resultados de una evaluación profunda de lo hecho hasta ahora, reconociendo errores y enfrentándolos con la valentía necesaria para enmendarlos por la vía de la indagación, de la discusión desprejuiciada y de la evaluación constante y rigurosa.

Hoy más que nunca el Presupuesto por Programas tiene plena vigencia en el ámbito interamericano y nuestra Asociación está comprometida con los esfuerzos por materializar en su expresión más acabada esa vigencia. Para ello se tiene muy presente, en primer lugar, el necesario grado de refinamiento y solidez teórico-conceptual, lo cual se logra mediante una audaz y permanente labor de investigación empírica y teórica de gran rigor metodológico que permita ver al área interamericana como una unidad dentro de lo diverso, en la que el análisis micro y macro técnico y social produzca una síntesis creativa producto de las realidades nacionales en favor de esas mismas realidades.

En segundo lugar, que por actuar la técnica dentro de determinado contexto socioeconómico, su análisis necesariamente debe hacerse en función de la dualidad técnica-contexto y no como un problema puramente tecnológico. En tercer lugar, convencer de sus ventajas y limitaciones y de las enormes posibilidades de su utilización productiva a quienes dudan o niegan rotundamente la validez de la técnica presupuestaria.

Y en cuarto lugar, tener presente que en materia de Presupuesto por Programas es mucho más largo el camino que queda por recorrer que lo ya transitado y que en la evaluación que se haga de la implantación de esa técnica deberá incluirse, en calidad de objeto de la investigación, no solamente al contenido de la técnica en sí, a su contexto, a los niveles ejecutivos que deben llevarla a la práctica, sino también a las estrategias utilizadas para inducir cambios, así como a los especialistas que pregonan dichos cambios.

De allí que la organicidad, la claridad de objetivos y políticas y la acción programada con racionalidad estratégica, deberán siempre prevalecer a fin de evitar esfuerzos estériles producto de acciones dispersas, asistemáticas y circunstanciales. De esta forma la ASIP cimentará una personalidad institucional sólida y productiva que desarrolle todo su potencial en beneficio de los países del área. Con el apoyo y el concurso de especialistas, instituciones y gobierno, la Asociación podrá cumplir su cometido a cabalidad y llegar a ser un valioso instrumento de cooperación técnica del cual todos podamos sentirnos orgullosos. Seguro estamos de ello.

 

Caracas, Junio de 1974.

Luis Rodríguez Mena3-revista-internacional-de-presupuesto-publico-asip

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